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Dibujo de una venus atrapamoscas en maceta, con una roseta de trampas abiertas con dientes en el borde
Specimen Nº 051a.b.i.d · socia con raíces

Las que presumen de hojas

Venus atrapamoscas

Dionea atrapamoscas, atrapamoscas

Dionaea muscipula

Familia
Droseraceae
Origen
Este de Carolina del Norte al este de Carolina del Sur (EE. UU.)
Dificultad
Dificultad: Exigente Exigente

Personalidad ABIDCuenta hasta dos antes de morder.

Su historia

Una planta que caza: sus hojas se cierran como una trampa cuando un insecto se mueve dentro.

Crece de forma natural solo en humedales costeros de las dos Carolinas, en EE. UU., sobre suelos muy pobres. Para compensar esa escasez de nutrientes, sus hojas se transformaron en trampas que capturan y digieren insectos.

Dentro de cada trampa hay unos pelos sensibles: para cerrarse necesita que se toquen dos de ellos en unos 20 segundos, o uno dos veces seguidas. Así no malgasta energía con una gota de lluvia o una brizna seca.

Un poco más de historia

El primer testimonio escrito es una carta de 1759 de Arthur Dobbs, gobernador colonial de Carolina del Norte, que la llamó «Catch Fly Sensitive». El naturalista John Ellis la bautizó Dionaea muscipula en 1768 y propuso el nombre inglés de «Venus's Flytrap». Dionaea alude a Dione, sobrenombre de Afrodita (Venus), y muscipula significa «ratonera» en latín. Charles Darwin la estudió en Insectivorous Plants (1875) y la llamó «una de las plantas más maravillosas del mundo». Hoy solo vive en estado silvestre en un radio de unos 120 km alrededor de Wilmington, y en Carolina del Norte arrancarla de la naturaleza es delito grave desde 2014.

¿Sabías que…?

¿Sabías que la venus atrapamoscas sigue contando después de cerrarse? Necesita dos toques para cerrar la trampa, pero solo empieza a fabricar enzimas digestivas cuando la presa ha rozado sus pelos sensibles cinco veces: así se asegura de haber cazado algo vivo.

Sus flores

En primavera, las plantas adultas sacan una vara de hasta unos 30 cm con varias flores blancas pequeñas en la punta. La vara las eleva muy por encima de las trampas para que los polinizadores, pequeñas abejas y escarabajos, puedan visitarlas sin acabar cazados. Muchos cultivadores cortan la vara cuando mide unos 5 cm, para que la planta no se agote y dedique la energía a las hojas.

Le gusta

Mucha luz, incluso sol directo; agua pura (destilada, de lluvia o de ósmosis) y un sustrato pobre siempre húmedo.

No soporta

El agua del grifo, cualquier abono, la tierra normal de maceta y que le cierren las trampas por diversión.

Cuidados

Luz
Sol directo o luz muy intensa (idealmente unas 6 h al día)
Riego
Solo destilada, de lluvia u ósmosis; por bandeja, sustrato siempre húmedo
Humedad
Media; no hace falta pulverizar
Temperatura
18–24 °C en crecimiento; reposo invernal fresco (unos 7–10 °C), sin helar
Sustrato
Turba rubia y arena silícea lavada a partes iguales (nunca arena de playa)
Abono
Nunca en el sustrato: los nutrientes se los dan sus presas
Crecimiento
Lento; pequeña roseta de 4–7 hojas-trampa
Propagación
División al trasplantar, semillas o varas florales

Lo bueno

Fascinante para ver cómo se mueve y se alimenta una planta. Pequeña: ocupa muy poco.

Lo complicado

No perdona el agua del grifo ni la falta de luz, y necesita su reposo de invierno. En interior suele pasarlo mal sin un sitio muy luminoso.

Problemas frecuentes

La falta de luz es el problema más frecuente. También la matan las sales del agua del grifo, un sustrato encharcado y la carne o comida procesada, que pudre las trampas. Que las hojas ennegrezcan y la planta se retraiga en invierno es normal durante el reposo.

Atención

No se considera tóxica.

Mascotas / pet friendly

  • GatosNo se considera tóxica
  • PerrosNo se considera tóxica

No se considera tóxica (ASPCA: «Venus Fly Trap»). Sus trampas solo atrapan insectos pequeños. Aun así, mejor que no la mordisqueen: es una planta delicada.

Si crees que tu animal ha comido una planta tóxica, llama a tu veterinario.

¿Qué podemos aprender de ella?

Plantas carnívoras, adaptación a suelos pobres, movimiento rápido en plantas, hojas modificadas y la «cuenta» de estímulos: la trampa necesita dos toques para cerrarse.

Consejo ABID

No cierres las trampas por diversión. Cada trampa solo se cierra un número limitado de veces (unas 10–12, según algunas guías) antes de quedarse abierta, y cada cierre en vacío le gasta energía. Si quieres alimentarla, basta un insecto pequeño cada 1–2 semanas, de no más de un tercio del tamaño de la trampa; al aire libre caza sola.

En invierno, déjala descansar unos tres meses (más o menos de noviembre a febrero) en un lugar fresco y luminoso, regando menos pero sin dejar que el sustrato se seque del todo.

Fuentes

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